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Gracias a nuestros voluntarios de la Delegación de Misiones de Salamanca



En este inicio de curso queremos dar las gracias a nuestros voluntarios y voluntarias de la Delegación de Misiones de Salamanca, sin los cuales no podrían ponerse en marcha tantas y tan variadas actividades que cada año organizamos desde la Delegación.

Gracias porque, utilizando las palabras del Papa Francisco, sois "una de las realidades más hermosas de la Iglesia", gracias porque "siempre de forma silenciosa y oculta, dais forma y visibilidad a la misericordia. Sois artesanos de misericordia, con vuestras manos, con vuestros ojos, con vuestra escucha, vuestra cercanía, vuestras caricias, artesanos. Vosotros manifestáis uno de los deseos más hermosos del corazón del hombre: hacer que una persona que sufre se sienta amada"
Por todo ello MUCHAS GRACIAS y contamos con vosotros para un nuevo curso en el que seguiremos siendo misioneros en la retaguardia, apoyando la labor de nuestros misioneros y construyendo Reino desde lo sencillo y lo pequeño.

En unos días se cierra nuestra #AsambleaDiocesana en la que también estamos participando de manera activa y que sin duda está siendo un tiempo de gracia para toda la Diócesis. Os invitamos a sumaros al último tiempo con ilusión.

El miércoles 7 de septiembre tendremos ya nuestra primera reunión mensual a la que estás cordialmente invitado.

A finales de mes, del 26 al 28 de septiembre, nos marcharemos de peregrinación a los lugares dominicanos y Covadonga.

Comenzamos , por lo tanto, el curso ilusionados y llenos de energía para seguir trabajando por la Misión y los misioneros

Unidos en la Misión, #oremosxmisioneros,

Misiones Salamanca

Queremos compartir con vosotros el texto completo de la catequesis del Papa en el Jubileo de los voluntarios. El texto completo lo hemos tomado de ZENIT

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Hemos escuchado el himno de la caridad que el apóstol Pablo escribió a la comunidad de Corinto, y que constituye una de las páginas más hermosas y más exigentes para el testimonio de nuestra fe (cf. 1 Co 13,1-13). San Pablo ha hablado muchas veces del amor y de la fe en sus escritos; sin embargo, en este texto se nos ofrece algo extraordinariamente grande y original. Él afirma que el amor, a diferencia de la fe y de la esperanza, «no pasará jamás» (v. 8). Es para siempre. Esta enseñanza debe ser para nosotros una certeza inquebrantable; el amor de Dios no cesará nunca, ni en nuestra vida ni en la historia del mundo. Es un amor que permanece siempre joven, activo y dinámico, y que atrae hacia sí de un modo incomparable. Es un amor fiel que no traiciona, a pesar de nuestras contradicciones. Es un amor fecundo que genera y va más allá de nuestra pereza. En efecto, de este amor todos somos testigos. El amor de Dios nos sale al encuentro, como un río en crecida que nos arrolla pero sin aniquilarnos; más bien, es condición de vida: «Si no tengo amor, no soy nada», dice san Pablo (v. 2). Cuanto más nos dejamos involucrar por este amor, tanto más se regenera nuestra vida. Verdaderamente deberíamos decir con toda nuestra fuerza: soy amado, luego existo.

El amor del que nos habla el Apóstol no es algo abstracto ni vago; al contrario, es un amor que se ve, se toca y se experimenta en primera persona. La forma más grande y expresiva de este amor es Jesús. Toda su persona y su vida no es otra cosa que una manifestación concreta del amor del Padre, hasta llegar al momento culminante: «la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores» (Rm 5,8). Esto es amor, no son palabras ¿eh? Es amor. Del Calvario, donde el sufrimiento del Hijo de Dios alcanza su culmen, brota el manantial de amor que cancela todo pecado y que todo recrea en una vida nueva. Llevemos siempre con nosotros, de modo indeleble, esta certeza de la fe: Cristo «me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Esta es la gran certeza, Cristo me ha amado y ha dado su vida por mí, por ti, por ti, por ti, por cada uno de nosotros. Nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios (cf. Rm 8,35-39). Por tanto, el amor es la expresión más alta de toda la vida y nos permite existir.

Ante este contenido tan esencial de la fe, la Iglesia no puede permitirse actuar como lo hicieron el sacerdote y el levita con el hombre abandonado medio muerto en el camino (cf.Lc 10,25-36). No se puede mirar para otro lado y dar la espalda para no ver muchas formas de pobreza que piden misericordia. Y este mirar para otro lado para no ver el hambre, la enfermedad, y a las personas explotadas, esto es un pecado grave. Y también es un pecado moderno, es un pecado de hoy. Nosotros cristianos no podemos permitirnos esto. No sería digno de la Iglesia ni de un cristiano «pasar de largo» y pretender tener la conciencia tranquila sólo porque se ha rezado o porque he ido a misa el domingo. No. El Calvario es siempre actual; no ha desaparecido ni permanece sólo como un hermoso cuadro en nuestras iglesias. Ese vértice de com-pasión, del que brota el amor de Dios hacia la miseria humana, nos sigue hablando hoy, animándonos a ofrecer nuevos signos de misericordia. No me cansaré nunca de decir que la misericordia de Dios no es una idea bonita, sino una acción concreta; no hay misericordia sin concreción, la misericordia no es un hacer un bien de paso, es implicarse donde está el mal, donde hay enfermedad, hambre, epxlotaciones humanas. También la misericordia humana no será auténtica, es decir, humana y misericordia, hasta que no se concrete en el actuar diario. La admonición del apóstol Juan sigue siendo válida: «Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad» (1 Jn 3,18). De hecho, la verdad de la misericordia se comprueba en nuestros gestos cotidianos que hacen visible la acción de Dios en medio de nosotros.

Hermanos y hermanas, vosotros representáis el gran y variado mundo del voluntariado. Entre las realidades más hermosas de la Iglesia os encontráis vosotros que cada día, casi siempre de forma silenciosa y oculta, dais forma y visibilidad a la misericordia. Sois artesanos de misericordia, con vuestras manos, con vuestros ojos, con vuestra escucha, vuestra cercanía, vuestras caricias, artesanos. Vosotros manifestáis uno de los deseos más hermosos del corazón del hombre: hacer que una persona que sufre se sienta amada.

En las distintas condiciones de indigencia y necesidad de muchas personas, vuestra presencia es la mano tendida de Cristo que llega a todos. Vosotros sois la mano tendida de Cristo. ¿Habéis pensando esto? La credibilidad de la Iglesia pasa también de manera convincente a través de vuestro servicio a los niños abandonados, los enfermos, los pobres sin comida ni trabajo, los ancianos, los sintecho, los prisioneros, los refugiados y los emigrantes, así como a todos aquellos que han sido golpeados por las catástrofes naturales… En definitiva, dondequiera que haya una petición de auxilio, allí llega vuestro testimonio activo y desinteresado. Vosotros hacéis visible la ley de Cristo, la de llevar los unos los pesos de los otros (cf. Ga 6,2; Jn 13,24). Queridos hermanos y hermanos, vosotros tocáis la carne de Cristo con vuestras manos, no lo olvidéis. Vosotros tocáis la carne de Cristo con vuestras manos. Sed siempre diligentes en la solidaridad, fuertes en la cercanía, solícitos en generar alegría y convincentes en el consuelo. El mundo tiene necesidad de signos concretos de solidaridad, sobre todo ante la tentación de la indiferencia, y requiere personas capaces de contrarrestar con su vida el individualismo, el pensar sólo en sí mismo y desinteresarse de los hermanos necesitados. Estad siempre contentos y llenos de alegría por vuestro servicio, pero no dejéis que nunca sea motivo de presunción que lleva a sentirse mejores que los demás. Por el contrario, vuestra obra de misericordia sea la humilde y elocuente prolongación de Jesucristo que sigue inclinándose y haciéndose cargo de quien sufre. De hecho, el amor «edifica» (1 Co 8,1) y, día tras día, permite a nuestras comunidades ser signo de la comunión fraterna.

Hablad al Señor de estas cosas, llamad, haced como ha hecho la hermana que nos ha contado, llamado a la puerta del tabernáculo, valiente. El Señor nos escucha, llamad. Señor mira esto, tanta pobreza, tanta indiferencia, tanto mirar al otro lado… “esto a mí no me toca, a mí no me importan”. Hablarlo con el Señor ¿por qué? Señor ¿por qué? ¿Por qué soy tan débil y tú me has llamado a hacer este servicio? Señor ayúdame, dame fuerza y humildad. El núcleo de la misericordia es este diálogo con el corazón misericordioso de Jesús.

Mañana, tendremos la alegría de ver a Madre Teresa proclamada santa, ¡lo merece! Este testimonio de misericordia de nuestro tiempo se añade a la innumerable lista de hombres y mujeres que han hecho visible con su santidad el amor de Cristo. Imitemos también nosotros su ejemplo, y pidamos ser instrumentos humildes en las manos de Dios para aliviar el sufrimiento del mundo, y dar la alegría y la esperanza de la resurrección.

Antes de dar la bendición invito a todos a rezar en silencio por tantas personas que sufren, por tanto sufrimiento, por tantos que viven descartados de la sociedad. Rezar también por muchos voluntarios como vosotros que van al encuentro de la carne de Cristo para tocarla, cuidarla, sentirla cerca. Rezar también por muchos que delante de tanta miseria miran a otro lado, en el corazón escuchan la voz que le dice “a mí no me toca, no me importa”. Rezamos en silencio.

Rastrillo solidario de la Delegación en Salamanca de la Asociación para la solidaridad a beneficio de Honduras del 4 al 11 de septiembre



Desde la Delegación en Salamanca de Asociación para la Solidaridad nos invitan a participar en el Rastrillo Solidario, que tendrá lugar del 4 al 11 de septiembre en un local ubicado en la Purísima de Salamanca (Plaza Monterrey, 7) como informan en la página de la Parroquia de Santa Teresa (PP Redentoristas)

Con este proyecto, niños de Honduras desayunarán leche, pan, azúcar y avena, con lo que complementarán su dieta para poder crecer y desarrollarse mejor, en una zona muy deteriorada socialmente y en cuanto a condiciones de salud, ya que en los últimos tres años han sufrido epidemias de cólera y dengue.

Es una buena forma de colaborar con la #Misión y de apoyar a los #Misioneros.

¡No dejes de pasarte!

Peregrinación a Javier siguiendo las huellas de Teresa


Del 28 al 30 de septiembre una nutrida representación de miembros de la Delegación de misiones se 
encuentran realizando una peregrinación a Javier, siguiendo los pasos de Santa Teresa visitando las fundaciones de la Santa de Burgos, Valladolid, Segovia y Ávila.

Ante el Cristo de la sonrisa de Javier han rezado por todos los misioneros y los que, desde la retaguardia realizamos actividades de animación y formación misionera.

Realizan con las pilas bien cargadas para disfrutar del octubre misionero que mañana comenzamos celebrando la fiesta de Santa Teresita, patrona de las misiones, a las 20 hs. en la Parroquia de Santa Teresa.

¡Te esperamos!, puedes consultar aquí el listado de las actividades programadas con motivo del DOMUND. 



DEP Querida Fe

Fe, sentada en primera fila de verde, junto con otros colaboradores de la Delegación de misiones de Salamanca

Ayer nos dejó Fe, colaboradora entusiasta y eficaz de las misiones. Mañana la despediremos en Cantalpino, pueblo donde ejerció de maestra durante décadas. Nos uniremos a su familia y amigos en su funeral que tendrá lugar a las 11 h. en la Iglesia Parroquial de San Pedro de Cantalpino. El velatorio se encuentra en la Funeraria Virgen de la Vega, en Arroyo de Santo Domingo (frente a los Dominicos). 


Echaremos de menos su disponibilidad, su generosidad, su cariño entrañable, su buen humor y su alegría.


DEP Fe e intercede por nosotros desde tu puesto junto al Padre.


Reproducimos el Obituario que le ha dedicado D. Juan Robles, Delegado diocesano de Misiones y que ha sido publicado en Salamancartv


Conocí a Fe en la década de los setenta. Ella estaba como maestra en Cantalpino, su pueblo, y yo era el delegado diocesano de misiones. Me invitó varias veces a hacer la animación misionera con los muchachos de su escuela. Se notaba la buena preparación y el interés de los niños por el tema de las misiones. Me animaba a mí mismo y la experiencia me servía para hacer algo parecido en otras escuelas de la diócesis.
Después la he vuelto a ver y conocer más a fondo en Salamanca a partir de los años noventa, en que yo volví a ser delegado diocesano de misiones. Y pude contar con ella como colaboradora y voluntaria de la delegación diocesana de misiones. Asistía a las reuniones ordinarias y extraordinarias, invitaba a sus amigos y conocidos a asociarse a la delegación también como simpatizantes y voluntarios. Y, sobre todo, creó un grupo misionero en su parroquia de María Mediadora. Animaban en las misas, en las catequesis, a los jóvenes, a los enfermos… Para mí fue una gran ayuda en los trabajos de la delegación diocesana de misiones, y contaba con el aprecio de los demás colaboradores y voluntarios de nuestras tareas.
También se apuntaba frecuentemente a jornadas y cursillos, en Silos, en las Semanas Misionales de Misiones de Burgos, en las Jornadas de Empleados y Voluntarios de las Misiones, en Madrid. En todo procuraba estar al día y compartía su saber y su experiencia con todos los demás, especialmente con las compañeras de su propio instituto secular, del que algún tiempo fue responsable de formación y en cuyo boletín de enlace participaba habitualmente.
Rezaremos por ella y nos encomendaremos a ella. Sabemos que nos va a seguir apoyando desde el cielo. Gracias Fe. Seguimos contando contigo.
Juan Robles
Delegado diocesano de misiones