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DOMUND 2020: Aquí estoy, envíame. Misa de inicio de curso en Salamanca


El Domund es el día en que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones. Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre, el “mes de las misiones”.  Puedes descargarte aquí todos los materiales.
En la Diócesis de Salamanca inauguraremos el mes misionero por excelencia con la Eucarístia de inicio que tendrá lugar el 1 de octubre a las 19'30 hs. en la Iglesia de San Pablo.
A Santa Teresita de Lisieux, patrona de las misiones, le encomendamos los frutos del nuevo curso que comenzamos. 

DOMUND AL DESCUBIERTO 2018

La Provincia Eclesiástica de Valladolid acogerá el 1 y 11 de octubre la celebración del Domund al Descubierto, una iniciativa de Obras Misionales Pontificias (OMP) que persigue dar a conocer la realidad misionera de la Iglesia a través de exposiciones y actividades culturales y religiosas y que este año celebrará su séptima edición. Tendrá lugar del 1 al 26 de octubre, día en el que concluirá con una vigilia misionera que se celebrará en Salamanca.
Puedes consultar los diferentes eventos en las imágenes adjuntas:





Octubre misionero 2017 en la Diócesis de Salamanca


Cada mes de octubre la Iglesia nos invita a revitalizar nuestro Espíritu Misionero con gestos de solidaridad concretos hacia los miles de misioneros y misioneras que entregan sus vidas por el anuncio del Evangelio en todo el mundo, entre ellos casi doscientos de Salamanca. Octubre es, por lo tanto, el mes misionero por excelencia en el que toda la Iglesia está invitada a rezar y colaborar con los territorios de misión que necesitan de nuestra ayuda para subsistir. 

El día más importante es el domingo 22 de octubre ya que en toda la Iglesia se celebra la Jornada Mundial de las Misiones que en España conocemos como DOMUND. 

Para preparar ese día de forma adecuada, para concienciar sobre la labor que realizan nuestros misioneros y sobre la actualidad de la Misión AD GENTES, en todas las Diócesis se organizan diferentes actividades durante todo el mes de octubre. 

Puedes encontrar todo el material en este blog y en la página: https://www.omp.es/domund/  El lema de este año es: ¡Se valiente! la misión te espera

En Salamanca llevamos varios años centralizando la actividad misionera del curso en una Parroquia, este año os acogerá la Parroquia de San Marcos.

En la imagen encontrarás la programación correspondiente a este mes misionero ¡siéntete invitado a participar y a dar a conocer a otros la realidad misionera de tu Diócesis! Nuestros misioneros confían en nosotros, misioneros en la retaguardia, para rezar por ellos y apoyar su trabajo.
¡Te esperamos!
Lunes, 2 de octubre: Eucaristía para celebrar a Santa Teresa de Liseux, patrona de las misiones. 20'30 hs. Parroquia de San Marcos.
Miércoles, 4 de octubre: Rosario Misionero. 20 hs. Parroquia de San Marcos. 
Viernes, 20 de octubre: Envío misionero a las 18 hs. y Vigilia de oración a las 21'15 hs. Parroquia de San Marcos.
Domingo, 22 de octubre: Eucaristía DOMUND, 12'30 hs. Parroquia de San Marcos.
Jueves, 26 de octubre: Eucaristía por los enfermos y mayores. 20'30 hs. Parroquia de San Marcos.
Viernes, 27 de octubre: Mesa redonda sobre experiencias misioneras a las 13'30 en los locales parroquiales de la Parroquia de San Marcos. Seguida de comida compartida.

Ecos del octubre misionero en Salamanca



CON LA MISIÓN EN EL CORAZÓN

SAL DE TU TIERRA

Como en años anteriores hemos tocado en las puertas de una parroquia de nuestra ciudad para celebrar las actividades misioneras del curso 2016-2017. Nos sorprendió que no solo las puertas se abrieran de par en par, también el corazón de los párrocos y de toda la comunidad. ¡¡¡GRACIAS!!!. Así es como comenzamos octubre en la Parroquia de la Purísima, bajo el manto acogedor de nuestra madre que preside el altar mayor de esa maravillosa Iglesia. 

El lema del DOMUND de este año “Sal de tu tierra” unido a la insistencia del Papa Francisco de ser “Iglesia en salida” nos han facilitado mucho el contenido y la actitud necesaria en nuestras celebraciones. Incluso en algunas de ellas hicimos el ejercicio de desinstalarnos saliendo del lugar que ocupábamos. 

Las actividades han sido muchas, empezando por la fiesta de nuestra Patrona Santa Teresita y terminando por una mesa redonda, semana tras semana, hemos celebrado eucaristías, orado por la realidad de nuestro mundo donde están nuestros misioneros, también hemos salido por las calles para pedir ayuda que resuelva algunas situaciones de injusticia en los cinco continentes. Entre actividades con jóvenes, adultos, enfermos, niños, misioneros, familias y amigos de misioneros ha pasado este mes rico en ardor misionero.

Solo deseamos que los frutos de este mes sean provechosos para la Misión Universal de la Iglesia, que a través de ellos nuestros misioneros sientan nuestro agradecimiento, nuestro abrazo y nuestro incondicional apoyo. Y por supuesto para que los que hayan participado en las diferentes actividades les haya servido para vivir la misión día tras día, porque la misión nunca termina continúa… Dios sigue necesitándonos porque los hombres siguen necesitando a Dios.



Sal de tu tierra. Testimonio de Leo Ramos desde Zimbabue



SAL DE TU TIERRA

Me llamo Leo y soy misionero del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras). Hace un año largo que llegué a Zimbabue. Estoy viviendo en una población de unos 3.000-4.000 habitantes llamada Binga, junto al lago Kariba, a lo largo del cual se encuentran los tongas, pueblo bantú que también vive en el sur de Zambia y, en menor medida, en Mozambique. Acabo de ser nombrado vicario parroquial de All Souls Mission, de Binga, en la diócesis de Hwange. Y, aunque aún estoy aprendiendo la lengua y conociendo la cultura tonga, estoy empezando a visitar las comunidades de la misión.

Como es de suponer, el hecho de ser misionero hace que resuene en mí de modo especial la palabra DOMUND, es decir el domingo mundial de las misiones. El lema de este año es SAL DE TU TIERRA. Es curioso cómo las palabras cambiar de significado según las circunstancias de las personas. Antes de venir a Zimbabue, el SAL DE TU TIERRA, resonaba muy bíblico y me imaginaba a mí mismo como a Abrahán, dejándolo todo y partiendo hacia un lugar más o menos desconocido. Me imaginaba la misión como una “gran aventura”, casi épica, que no puede esperar, llena de ilusión y esperanza. Me atrevería a decir que era una visión un tanto “romántica” de la misión. Algo así como cuando una persona se enamora y se siente fascinada por todo lo que va a vivir en el futuro con la persona de su vida.

Cuando llegué aquí, y después de los primeros meses de asombro y romanticismo, me di cuenta de lo que supone el salir de mi tierra y dejar familia, amigos, país, diócesis, lengua, cultura… y tener que empezar de cero en todos los niveles. Es nacer de nuevo, literalmente; como un bebé. Y depender de todos los demás para crecer otra vez.

Entonces vienen a tu vida palabras que antes las conocía sobre todo más a un nivel teórico. ¡Qué bonito suenan los términos “encarnación”, “nacer de nuevo”… en los retiros y las homilías! Pero qué duro es vivirlos en un país de misión, al menos cuando estás recién llegado. Duro pero apasionante a la vez, es verdad. Entonces ves cómo la ilusión y la esperanza del principio, aunque siguen ahí, se han transformado: son más reales y, por eso, merecen la pena ser vividas con mayor intensidad si cabe.

SAL DE TU TIERRA. Me gustaría que estas palabras fueran una invitación para tod@s aquéll@s que tienen un corazón inquieto. En alguna ocasión oí unas palabras similares a éstas: “cambiar los sueños por dinero”. Vienen a cuento, creo yo, porque si en algo se tienen que reconocer los jóvenes que son cristianos -y los cristianos en general, aunque no sean tan jóvenes- es en el hecho de soñar, de querer comerse el mundo para cambiarlo… En definitiva, es creer en la utopía. No una utopía vana y ciega, que no te ayude a avanzar o te lleve a ninguna parte, sino un utopía enraizada en nuestro horizonte, el Señor.

Así, el SAL DE TU TIERRA, es la excusa perfecta para dejarlo todo, quemar las naves y conocer otros sitios, gentes y culturas con quienes compartir lo mejor que tenemos, al Señor. Y desde aquí, hacer posible un mundo mejor, deseo que está siempre en lo más profundo del corazón humano.

Luego, ya se verán los sitios, los medios, los modos, si un estilo más explícito de misión o más de trabajar a pie de calle con la gente… Eso ya depende de cada una de las personas y de Dios, el cual siempre prepara viajes diferentes según las personas a las que elige. ¿Quieres iniciar el viaje que Dios tiene preparado para ti? Pues SAL DE TU TIERRA.



Pregón del Domund 2016: La patria del corazón de Pilar Rahola


TEXTO DEL PREGÓN DEL DOMUND 2016 PRONUNCIADO POR PILAR RAHOLA EN LA SAGRADA FAMILIA DE BARCELONA

Excelentísimo Sr. Arzobispo Juan José Omella,
monseñores,
autoridades,
amigas y amigos: 


No puedo empezar este pregón sin compartir los sentimientos que, en este preciso momento, me tienen el corazón en un puño. Estoy en la Sagrada Familia, donde, como decía el poeta Joan Maragall, se fragua un mundo nuevo, el mundo de la paz. Y estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano. Si me disculpan la sinceridad, pocas veces me he sentido tan apelada por la responsabilidad y, al mismo tiempo, tan emocionada por la confianza.


No soy creyente, aunque algún buen amigo me dice que soy la no creyente más creyente que conoce. Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.


Vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. Somos una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. En este momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores, el comportamiento de estos creyentes, que entienden a Dios como una inspiración de amor y de entrega, es un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla.


Hablo de ellos, de los misioneros, y esta palabra tan antigua como la propia fe cristiana —no en vano los cristianos empezaron a salir de su tierra, para ir a la tierra de todos, desde los principios de los tiempos—, esta palabra, decía, ha sido ensuciada muchas veces, arrastrada por el fango del desprecio. Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo. De esta incomodidad atávica, nace el desprecio de muchos.


Es evidente que las críticas históricas a determinadas prácticas en nombre de la evangelización son pertinentes y necesarias. Estoy convencida, leyendo el Nuevo Testamento, de que el mismo Jesús las rechazaría. Pero no estamos en la Edad Media, ni hace siglos, cuando, en nombre del Dios cristiano, se perpetraron acciones poco cristianas. Desgraciadamente, el nombre de todos los dioses se usa en vano para hacer el mal, y este hecho tan humano tiene muy poco que ver con la idea trascendente de la divinidad. Pero, al mismo tiempo, hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad. Si es pertinente hacer proselitismo político, cuando quien lo hace cree que defiende una ideología que mejorará el mundo, ¿por qué no ha de ser pertinente llevar la palabra de un Dios luminoso y bondadoso, que también aspira a mejorar el mundo? ¿Por qué, me pregunto —y es una pregunta retórica—, hacer propaganda ideológica es correcto, y evangelizar no lo es? Es decir, ¿por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de un ideal espiritual? Y me permito la osadía de responder: porque los que lo rechazan lo hacen también por motivos ideológicos y no por posiciones éticas.


Quiero decir, pues, desde mi condición de no creyente: la misión de evangelizar es, también, una misión de servicio al ser humano, sea cual sea su condición, identidad, cultura, idioma..., porque los valores cristianos son valores universales que entroncan directamente con los derechos humanos. Por supuesto, me refiero a la palabra de Dios como fuente de bondad y de paz, y no al uso de Dios como idea de poder y de imposición. Pero, con esta salvedad pertinente, el mensaje cristiano, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos y trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria; la revolución del que no quiere matar a nadie, sino salvar a todos.


Permítanme que lo explicite una manera gráfica: si la humanidad se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, ni ningún conocimiento, pero se hubiera salvado el texto de los Diez Mandamientos, podríamos volver a levantar la civilización moderna. Todo está allí: amarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás, no hablarás en falso...; ¡la salida de la jungla, el ideal de la convivencia! De hecho, si me disculpan la broma, solo sería necesario que los políticos aplicaran las leyes del catecismo para que no hubiera corrupción ni falsedad ni falta de escrúpulos. El catecismo, sin duda, es el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar.


Y de la idea menospreciada, criticada y tan a menudo rechazada de la evangelización, a otro concepto igualmente demonizado: el concepto de la caridad. ¿Cuántas personas de bien que se sienten implicadas en la idea progresista de la solidaridad, y alaban las bondades indiscutibles que la motivan, no soportan, en cambio, el concepto de la caridad cristiana? Y uso el término con todas sus letras: caridad cristiana, consciente de cómo molesta esa motivación en determinados ambientes ideológicos. Sin embargo, esta idea, que personalmente encuentro luminosa, pero que otros consideran paternalista e incluso prepotente, ha sido el sentimiento que ha motivado a millones de cristianos, a lo largo de los siglos, a servir a los demás. Y cuando hablamos de los demás, hablamos de servir a los desarraigados, a los olvidados, a los perdidos, a los marginados, a los enfermos, a los invisibles. ¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad! La caridad cristiana ha sido el sentimiento pionero que ha sacudido la conciencia de muchos creyentes, decididos a entregar la vida propia para mejorar la vida de todos.


Y no me refiero solo a los misioneros actuales, a los más de quinientos catalanes, o a los casi trece mil de todo el Estado, repartidos por todo el mundo, allí donde hay necesidad más extrema, sino también a aquellos lejanos cristianos que, por amor a su fe, protagonizaron gestas heroicas. ¿Qué podemos decir, por ejemplo, de los mercedarios que se intercambiaban por personas que estaban presas en tierras musulmanas, como acto sublime de sacrificio propio, en favor de los demás? El mismo ideal espiritual que motivaba a san Serapión a ir hasta el Magreb, entrar en la prisión de un sultán y liberar a un desconocido, convencido de que aquel acto de amor era un tributo a Dios, es el que motivó a Isabel Solà Matas, una joven enfermera catalana, perteneciente a la Congregación de Jesús-María, a estar dieciocho años en Guinea y ocho en Haití, hasta que fue asesinada. Durante todos estos años de entrega, dejó su estela de bondad y servicio, y, gracias a ella, por ejemplo, existe ahora el Proyecto Haití, un centro de atención y rehabilitación de mutilados que fabrica prótesis para los haitianos que no tienen recursos. La conocían como «la monja de los pies», porque, gracias a ella, muchos haitianos pobres habían tenido una segunda oportunidad. Casi ochocientos años separaban a san Serapión de Isabel Solà, y, en ocho siglos, el mismo alto ideal de servicio y entrega los motivaba, empujados por la creencia en un Dios de amor.


Y como Isabel, tantos otros misioneros, monjas, curas y seglares, muertos en cualquier rincón del mundo, asesinados, abatidos por virus terribles, caídos en las guerras de la oscuridad. Cómo no recordar al hermano Manuel García Viejo, miembro de la Orden de San Juan de Dios, que, después de 52 años dedicados a la medicina en África, se infectó del ébola en Sierra Leona y murió. O a su compañero de Orden Miguel Pajares, que desde los doce años dedicaba su vida a los más pobres y que regentaba un hospital en una de las zonas de Liberia más castigadas por el virus. Todos ellos, caídos en el servicio a la humanidad, motivados por su fe religiosa y por la bondad de su alma. Isabel, Manuel, Miguel son la metáfora de lo que significa el ideal del misionero: el de amar sin condiciones, ni concesiones. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, de tal sentimiento poderoso que atraviesa montañas, identidades, idiomas, culturas, religiones y fronteras, para aterrizar en el corazón mismo del ser humano, si Dios motiva tal viaje extraordinario, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle.


Decía Isabel Solà en 2011, en un vídeo-blog para pedir ayuda para su centro de prótesis: «Os preguntaréis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios».


No encuentro palabras más intensas para describir la fuerza grandiosa del amor. He dicho al inicio de este pregón que no soy creyente en Dios, y esta afirmación es tan sincera como, seguramente, triste. ¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida, apóstoles infatigables de la creencia en la humanidad. El papa Francisco ha pedido, en su Mensaje para este DOMUND, que los cristianos «salgan» de su tierra y lleven su mensaje de entrega, pero no porque los obliga una guerra o el hambre o la pobreza o la desdicha, como tantas víctimas hay en el mundo, sino porque los motiva el sentido de servicio y la fe trascendente. Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.


Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias, por creer en un Dios de luz, que nos ilumina a todos.



Pilar Rahola

Octubre misionero en Salamanca


El mes de octubre es el mes misionero por excelencia y toda la Iglesia está invitada a rezar y colaborar con los territorios de misión que necesitan de nuestra ayuda para subsistir. 

El día más importante es el domingo 23 de octubre ya que en toda la Iglesia se celebra la Jornada Mundial de las Misiones que en España conocemos como DOMUND. 

Para preparar ese día de forma adecuada y para concienciar sobre la labor que realizan nuestros misioneros y sobre la actualidad de la Misión AD GENTES, en todas las Diócesis se organizan diferentes actividades durante todo el mes de octubre. Puedes encontrar todo el material en la página del DOMUND.  El lema de este año es: ¡Sal de tu tierra!

En Salamanca llevamos varios años centralizando la actividad misionera del curso en una Parroquia, este año será la Parroquia de la Purísima la que nos acogerá.

Puedes consultar aquí la programación de Octubre, ¡siéntete invitado a participar y a dar a conocer a otros la realidad misionera de tu Diócesis! Nuestros misioneros confían en nosotros, misioneros en la retaguardia, para rezar por ellos y apoyar su trabajo.
  • Día 1 sábado: Santa Teresita, Patrona de las misiones, Eucaristía 20,30 en la Iglesia de la Purísima. 
  •  Día 7 viernes: Rosario Misionero, después de la Eucaristía de las 19 en la Parroquia de la Purísima. 
  • Día 14 viernes: Vigilia de Oración. después de la Eucaristía de las 19 en la Parroquia de la Purísima. 
  • Día 20 jueves. Quedada en twitter. 
  • Día 21 viernes: Envío. A las 17 h, en el Colegio Maestro Ávila. 
  • Día 23, domingo: Eucaristía del DOMUND, Iglesia de San Benito a las 11,30 y Parroquia de la Purísima a las 12,30. 
  • Día 27 jueves: Eucaristía por los enfermos y mayores. En la parroquia de la Purísima a las 19. 
  • Día 28 viernes: Mesa redonda y oración por las vocaciones, después de la Eucaristía de las 19, en los locales de la Parroquia de La Purísima.
Para más información no dudes en llamar o visitar la Delegación de Misiones de Salamanca.

Testimonio del P. Leo Ramos desde Zimbabue #yosoyDomund


La m con la a, MA

Así es como se suele, o solíamos, aprender a leer y a escribir cuando éramos niños. Y así es como estoy aprendiendo ahora, sólo que con cuarenta años y en unas circunstancias que nada tienen que ver con las de ninguna escuela.

Para quien no me conozca, me presento. Soy Leo, sacerdote diocesano de Salamanca, que está destinado en Zimbabue como asociado del IEME, el Instituto Español de Misiones Extranjeras. A Zimbabue llegué a últimos de julio y, después de un tiempo por las diócesis de Hwange y Gokwe conociendo a los compañeros del IEME y su trabajo, llegó el momento de servir a la misión en un lugar concreto, en mi caso, la diócesis de Hwange. Vivo en una población de unos 3.000-4.000 habitantes llamada Binga, junto al lago Kariba, a lo largo del cual se encuentran los tongas, pueblo bantú que también vive en el sur de Zambia y, en menor medida, en Mozambique. En Binga estaré al menos un año o año y medio, hasta que aprenda el tonga, la lengua de los nativos de aquí. Y luego me darán un destino pastoral en la diócesis de Hwange.

Como bien supondréis, el hecho de ser misionero hace que resuene en mí de modo especial la palabra DOMUND, es decir el domingo mundial de las misiones. El lema de este año es “Misioneros de la misericordia”. La palabra “misericordia” viene del latín misericordia, formado a partir de miser, -a, -um (miserable, desdichado) y cor, cordis (corazón). Es decir, la misericordia se refiere a la capacidad de sentir la desdicha de los demás, o lo que es lo mismo, la compasión.

En efecto, una de las cosas que caracteriza al Dios cristiano es su misericordia, es decir, ponerse en la piel del que sufre, hacer su camino, estar a su lado. Y como es Dios, y tiene unas ideas locas, no se le ocurrió mejor cosa para ser compasivo con el hombre que hacerse uno de ellos. Es la mejor manera de entenderle: ser uno de ellos, metiéndose en el meollo de la humanidad, aprendiendo desde cero a ser hombre, sin utilizar sus “superpoderes” para mostrar lo bueno que es. Es el misterio de la encarnación que celebramos en Navidad (qué bien que todo el año es Navidad, no sólo en diciembre y enero, ni tampoco sólo a partir de octubre, como nos recuerda la publicidad). De este modo se entiende también el ser misionero, desde la encarnación.

Esto de ser misionero y hacerse uno de tantos, o al menos intentarlo, trae como consecuencia partir de lo más básico: el conocer dónde se pisa, que es terreno sagrado; de lo contrario se corre es riesgo de entrar como un elefante en una cacharrería. Adentrarse en la cultura de los tongas: sus costumbres, sus saludos, su música, sus comidas, su concepción de la vida… y ¡cómo no! su lengua. La M con la A, MA. Así está uno, como un niño (o un bebé en ocasiones), adentrándose con paciencia y esfuerzo en un lengua (y de paso una filosofía de vida) que nada tiene que ver, pero nada, con el español o cualquier otra lengua europea. Es como ir al colegio de nuevo, pero sin ir, estudiando en casa una gramática de tonga bastante áspera; pero es que no hay academias ni métodos de tonga (y dudo mucho que a nadie le interesara aprenderlo), sólo, y es mucho, lo que tu compañero y la gente te vaya enseñando.

El estudio de una lengua es una metáfora de la vida, del crecimiento, del echar raíces y crecer poco a poco. En el fondo supone poner entre paréntesis, o al menos intentarlo, lo que hasta ahora te ha servido para vivir: tu lengua materna, tu manera de ver la vida, tus gustos, tus costumbres… para abrirse a una realidad nueva que te sorprende cada día si te dejas, aunque para ello haya que estar muy atento para descubrirla. Es un poco como el invierno, que ahora acaba de terminar en Zimbabue (aunque aquí se parece más bien al septiembre de Salamanca). Todo seco, sin agua; se diría que la vida ha desaparecido, que no hay que esperar más. Silencio, languidez, soledad, aburrimiento, paciencia, humildad, pequeñez. Pero nada más lejos de la verdad, ya que hay una vida latente que está gritando buscando mostrarse… Cuando llega la primavera todo cambia, la vida reverdece, los colores se hacen presentes… ¿verdad?

Sólo desde aquí creo que se puede ver la realidad de otra manera, procurando acogerla, sin juzgarla (al menos cuando uno no la conoce desde dentro, sino sólo desde cerca, o incluso a veces desde la superficie). Sólo desde aquí se puede disfrutar de esta realidad -y cualquier realidad- con los ojos de Dios, que son los ojos de la misericordia y del amor, y acoger la rosa con sus espinas. Es la vida. Llenarse de los rostros de las personas, la tonalidad de su piel, las sonrisas de los niños.

La gente andando kilómetros por las carreteras y caminos, las mujeres con los niños a sus espaldas y en ocasiones al tiempo cargadas con cubos de agua a la cabeza. Sus pies descalzos. Más vida. La música por doquier: tambores, canciones, baile, ritmo. Y también el silencio súbito para pedir perdón o adorar. Más vida. Las puestas de sol fulgurantes e incandescentes. Moverse básicamente con la luz del sol. Más vida. Las catarataras Victoria. Los impalas, los leones y los babuinos. Es la vida. Y es la alegría de un pueblo que celebra la Vida aún en circunstancias muy adversas. Hambre, enfermedad y muerte prematura. Pobreza y paro. Cortes de agua y de luz. Corrupción y abuso de poder… Es la vida.

Yo no sé el tiempo que estaré en Zimbabue, ni lo que el futuro me deparará. Pero sí qué sé que es un tiempo de sembrarme, de estar oculto, de sentirme y tomar conciencia de quién soy ante Dios y ante los demás; de saber de mi profundidad y de la de la gente y las circunstancias que me rodean. Es un tiempo de silencio, de oración, de paciencia, de acogida, de reflexión, de soledad. Es el tiempo de aprender la misericordia y el tiempo de la M con la A, MA.

Leo Ramos Sierra

Misionero en Zimbabue

¡Quedada tuitera con motivo del #Domund2015! #yosoyDomund ¿y tú?


QUEDADA EN TWITTER ORGANIZADA CONJUNTAMENTE POR IMISIÓN Y OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS ESPAÑA PARA APOYAR AL DOMUND

Para ayudar a que la tarea de los misioneros sea conocida por todos, OMP España e iMisión han organizado por segundo año una quedada en Twitter el día 14 de octubre, miércoles, a las 21:30h.

Este año queremos que todos sepan que los misioneros y la misericordia cambian vidas en todo el mundo ¿Nos ayudas a contarlo? ¡No lo dudes! 

Únete a la fiesta. Muchos te estarán esperando el miércoles en la Red, ¡y muchos más en los otros cinco continentes!

Por ahora, puedes ir pensado qué te sugiere el lema de la Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND, de este año: “Misioneros de la misericordia”. 

¡Nos encontramos en twitter!

Testimonio del P. Juan Vela (Ando) sj desde Japón #yosoyDomund

Foto: ninyos de obreros extranjeros de nuestra escuelita plantando arroz.
Vivo en Tokyo por cerca de 55 anyos. Como fue mi dia hoy? Misa temprana con 16 jóvenes estudiantes jesuitas. Viaje de manyana en un tren agobiado de gente por 50 minutos. Llegue al centro social donde trabajo de 9AM a 5PM. Me puse a recoger emails que me hablaban de actividades que tenemos entre manos, como redes de centros en Asia del Este trabajando con obreros emigrantes, la situación del grupo étnico de Myanmar 'Rohingyas' derivando en el mar sin ayuda, reunión aquí de casi 100 personas con abogados, etc. después recogiendo información sobre las realidades por estas regiones de Asia, preparando una charla para una sesión de estudio del Vaticano II (GS y nuestra situación en Japón). Ahora mismo consulta legal por teléfono de una familia de MALAWI viviendo en una ciudad lejana de Japón. Esta es parte de mi vida. Dar esperanza y alegría. Estar al servicio de los demás.
 
Ando, SJ (Juan) 

Testimonio de la Hna. Clara Olivera de Dios desde Argentina #yosoyDomund


Queridos hermanos: soy Clara pertenezco a la comunidad Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios. Vivo en Argentina desde hace seis años, en el Gran Buenos Aires, donde la mayoría de las personas viven en situación de pobreza y necesidad, con todas las problemáticas que conlleva. 

Acercar y encarnar la misericordia de nuestro Padre, es la misión que Dios nos regala y confía. Lo hacemos con gestos y palabras que apoyan el anuncio del Evangelio a todos. Ofreciéndoles la cercanía, el amor, y la compasión de Dios por cada uno, donde la Iglesia nos propone y necesita.

Nuestra labor es formar comunidades de hermanos que a través de la experiencia viva de la misericordia de Dios, recuperan su dignidad, con implicaciones en su vida social y familiar y se hacen testigos de Su Amor para otros.

H. Clara Olivera de Dios

Testimonio de la Hna. Teresa Romo desde Ecuador #yosoyDomund


“MISIONEROS DE LA MISERICORDIA”.
“He pensado con frecuencia de qué forma la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testigo de la misericordia.  Es  un  camino  que  inicia  con  una conversión  espiritual;  y  tenemos  que  recorrer  este camino.  Por  eso  he  decidido  convocar  un  Jubileo extraordinario   que   tenga   en   el   centro   la misericordia  de  Dios.  Será  un  Año  santo  de  la misericordia».  Lo  anunció  el  Papa  Francisco  el viernes  13  de  marzo,  por  la  tarde,  segundo aniversario de su elección al Pontificado, durante la celebración penitencial  presidida  en  la  basílica de San Pedro”. (Papa Francisco)
Desde los años de mi adolescencia, donde yo empecé a gustar la importancia de la misión y la de poder ayudar a los más pobres y abandonados de la tierra, me daba cuenta que esta misión solo se podría realizar si la persona está llena de Dios y rica en misericordia, esto lo empecé a vislumbrar en las épocas en que los misioneros llegaban por mi ciudad para realizar las famosas misiones, estos hombres tan llenos de vida y entusiastas de esa vocación que habían recibido, llenaban de vida a todos los cristianos de la época pero de modo particular a las y los que ya sentíamos algo dentro.
Los años pasaban y cada vez más me iba adentrando en las actividades de mi parroquia y el gusanillo de la misión iba creciendo en mi interior y ese acercamiento al Dios de la vida  iba  cada  vez  más  llenando  mi  ser  y  mi  deseo  de  entregarme  por entero  a la  vida misionera y cuando sentía a Ese Dios que me dio la vida y también la libertad empecé a darme cuenta de  la fuerza  y el  impacto que tiene el poder contemplar a ese Jesús de Nazaret en la perspectiva de la misericordia. Cuando empecé a entender esto, me vino a la mente una frase de San. Pablo a los Ef. 2, 4) “Dios rico en misericordia”
Esta  expresión  del  Apóstol  San  Pablo  en  la  Carta  a los  Efesios  tiene  hoy  en  el  siglo veintiuno,  y  en  la  actualidad  una  fuerza  muy  especial    para  mí  como  Misionera Comboniana,  en  este  mundo,  en  las  realidades  en  las  que  vivo  y  en  las  situaciones concretas que un 90% de la humanidad están viviendo.
A  lo  largo de mi  vida  misionera  en  las diferentes realidades  y en  los diferentes países que  me  ha  tocado  vivir,  he  podido  constatar  que:  Este  Dios, que  Jesucristo  me  ha  ido  revelado como Padre, me lo ha revelado a través de su vida, en las relaciones que tuvo con los hombres y mujeres de su tiempo y que fue encontrando a lo largo de su vida pública. Al Dios rico en misericordia lo he conocido, se me ha visibilizado en Jesucristo. Él, con su vida, con sus palabras y sus obras, me ha manifestado y me manifiesta, me ha revelado  y  me  sigue  revelando  que  para no  descartar  a  nadie  hay  que  saber  mostrar  a todo ser humano con quien me encuentro cada día, que el amor es el que nos regenera y nos salva, ese amor que nos hace entender y vivir desde la novedad que trae Jesucristo cada día a este mundo.   Sigo  diciendo  que:  a  lo  largo  de  mi  vida  Misionera  Comboniana,  las  experiencias vividas,  los  sueños  realizados,  el  compartir  con  los  pueblos  que  me  fueron  dados  en adopción    y  porque  no,  los  sufrimientos,  fracasos  y  sueños  derrumbados,  he  podido  experimentar la verdad que se me ha ido revelando en Jesucristo, y que me ha hablado siempre de un  Dios rico en misericordia, misericordia que he ido plasmando al lado de tantos,  enfermos,  catequistas,  líderes  políticos  y religiosos,  gente  sencilla,  niños, adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres con los que he compartido en el camino de mi vida misionera, realidades y experiencias que me ha permitido y me permiten ver a Dios muy cerca, al lado de cada persona, especialmente lo he visto y lo veo al lado de los que sufren, de los que están amenazados en el núcleo de su dignidad.  Este  Dios,  que  se  me  ha  venido  mostrando  en  Jesucristo,  que  tanto  se  acerca  al  ser humano, lo siento muy cerca en las grandes preocupaciones y desafíos que actualmente  presenta  la sociedad actual, en estos momentos de la historia. La persona  humana y el mundo en el que vivo tienen necesidad de la misericordia. ¡Cómo no atreverme a hacer lo que hizo Jesús! Con su estilo de vida, con sus acciones, en esa cercanía tan humana, a cada persona me hizo ver que el mundo en el que vivo está presente el Amor, un Amor que dirige los pasos de la humanidad, que abraza a todo ser humano y que lo hace notar especialmente en aquellos que sufren, que viven en la injusticia, la pobreza, la limitación, la fragilidad del tipo que fuere. Cristo hizo presente al Padre en amor y misericordia. Y cuando Cristo me revela el amor-misericordioso, me pide al mismo tiempo que  deje guiar mi vida por el amor y la misericordia. San Juan Pablo II escribía así: “hay un límite impuesto al mal por el bien divino, y ese es la misericordia”.  Y  me  digo,  ¿Por  qué  no  atreverme  a  poner  este  límite  en estos momentos precisos en  los que  vive  nuestra sociedad?
Ciertamente, que  los hombres  y mujeres llamados a vivir una vocación específica, estamos llamados a ser destinatarios de  la  misericordia  de  Dios.  Dios  nos  ama,  ama,  obstinadamente  a  todos.  Dios  nos arropa, nos protege en su amor. Dios no deja a nadie de lado, no descarta a nadie, quiere contar con todos, somos nosotros los que no queremos contar con El. 
En  mis  43  años    de  camino  con  las  misioneras  Combonianas  y  trayectoria  de  vida misionera en los diferentes países por donde he ido realizando la misión encomendada he  ido  descubriendo  con  mucha  fuerza  que  el amor,  cura  las  heridas,  el  corazón de  la persona  humana  y  establece  una  relación  fraterna,  de  hermanos  y  de  hijos  de  Dios. Analizando todo esto y otras muchas realidades  vividas y experimentadas  me  he dado cuenta que el  misterio de todo ser humano se ilumina con la misericordia de Dios.
Todos  sabemos  que  cuando  aceptamos  que  el  amor  de  Dios  entre  en  nuestra  vida, quedamos modelados por Él. De esta manera descubrimos que tener la experiencia del amor misericordioso se convierte en una llamada a la que necesariamente tenemos que responder con el mismo amor. 
Es  bueno  contemplar  a  Cristo  en  la  cruz,  es  bueno  ver  el  costado  traspasado.  En  esa contemplación  experimentaremos  la  grandeza  de  un  Dios  que  da  su  vida  para  que nosotros  la  tengamos  y  la  regalemos,  en  todas  las  situaciones  en  las  que  nos encontremos, esa vida que se nos da como gracia. Estamos viviendo un momento importante de la historia para marcar direcciones.
¡Atrévete a marcar dirección con el amor misericordioso!
 La Iglesia quiere compartir el deseo  de  una  vida  justa  bajo  todos  los  aspectos.  Pero  me  doy  cuenta  de  que  muchos programas que parten de la idea de justicia deben servir para ponerlos al servicio de la
humanidad,  de  los  grupos,  siendo  cercanos  a  los  que  sufren.  La  experiencia  cotidiana nos hace ver que otras fuerzas negativas, como son el rencor, el odio, la crueldad, se han puesto en primer lugar y antes que la justicia.  El amor que he recibido de Dios me da una proyección y una perspectiva de relaciones
conmigo misma, con los otros, con la naturaleza y con Dios, totalmente nuevas. Como misionera y como parte de la Iglesia tengo que dar testimonio de la misericordia de  Dios  en  todas  las  situaciones.  Aquí  está  mi  gran  reto: mostrar  al  mundo,  como  lo hizo Jesucristo, el rostro misericordioso de Dios.
Esta es la gran misión y pasión de la Iglesia,  tuya  y  mía,  en  todo  su  quehacer,  siguiendo  siempre  las  huellas  de  Cristo.  Su gran tarea es dar testimonio de la misericordia de Dios: profesándola, introduciéndola y encarnándola  en la vida y en la historia de toda la humanidad.  Todos,  tu  y  yo,  Estamos  llamados  a  la  conversión.  La  Iglesia  siempre  proclama  la conversión, pero la conversión a Dios consiste en descubrir su misericordia, su amor.  Como discípula de Cristo tengo de ser consciente de  que únicamente sobre la base de la misericordia puedo hacerse realidad  los cometidos que el concilio Vaticano II nos señalaba. ¡Qué belleza tiene lo que Jesucristo nos ha enseñado!
Sólo desde la base de la misericordia  se  puede  hacer  realidad  la  convivencia.  El  ser  humano  alcanza  el  amor misericordioso de Dios cuando él mismo, en su interioridad, tiene un encuentro con tal radicalidad que le transforma y convierte toda su vida en el espíritu de amor hacia el prójimo.  De  tal  manera  la  misericordia  cristiana  tiene  fuerza  en  la  convivencia  y  en  la transformación de esta historia. El amor misericordioso nos invita a amar a los enemigos. Así nos lo pide Jesucristo: un amor que excede las capacidades humanas. La propuesta de Cristo tiene una significación  especial  para  nosotros  en  estos  momentos  de  la  historia.  En  nuestro  mundo  hay violencia, hay injusticia, hay desorden. Esto solamente se puede superar contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Pero esto tiene que venir de Dios. Para concluir: 
Jesús  es  la  misericordia  que  se  ha  hecho  carne,  y  esta  misericordia  es  la única que  puede  desequilibrar  el  mundo  del  mal  hacia  el  bien,  de  la  división  a  la unidad, de la búsqueda del propio bien personal a buscar siempre el del otro.  La  misericordia  es  el  núcleo  central  del  mensaje  del  Evangelio.  Es  el  nombre mismo de Dios, es su rostro, es Jesucristo.  a misericordia se nos ha manifestado en Jesucristo como la fuerza que cambia la realidad  y nos convierte en personas con el ardor de Cristo.  La misericordia de Dios pacifica el corazón de la humanidad y hace brotar vida allí donde se muestra.
Hna. Teresa Romo

¡No hay acto de Misericordia pequeño! #yosoyDomund


¡Pon una tirita la mundo!

Un niño ve en las noticias la guerra de Nepal. Le duele ver tanto sufrimiento, y no sabe cómo aliviarlo. Corre a su cuarto y localiza en el mapamundi que tiene en la pared dónde ha ocurrido el suceso. Y sin pensarlo dos veces, va colocando tiritas sobre el mapa, y reza ante él.

Esta historia protagoniza el vídeo promocional del Domund 2015. El corto quiere expresar que con un pequeño gesto de amor, por minúsculo que sea, se puede transformar a la sociedad actual.

Esto es lo que hacen los misioneros, que con su entrega gratuita en lugares inhóspitos “ponen su tirita”. Y lo hacen de muchas formas: curan a los enfermos, celebran los sacramentos, educan a los niños sin recursos, proclaman el Evangelio, acompañan en la soledad…
Y esto es también lo que podemos hacer desde casa. Con un pequeño gesto -un donativo, una oración, compartir el vídeo-, podemos sumarnos al río de misericordia de los misioneros. Un gesto de misericordia, por pequeño que sea, puede cambiar el mundo. ¿Te apuntas a poner tu tirita?


Haz tu gesto de misericordia ayuda a los misioneros

Apertura del Octubre misionero 2015


Ayer inauguramos el Octubre misionero 2015 en Salamanca con una Eucaristía en la Parroquia de Santa Teresa. En la fiesta de nuestra patrona, Santa Teresa de Lisieux inauguramos un curso repleto de actividades por y para la Misión que te invitamos a conocer y participar. 

La siguiente actividad será un rosario misionero, también en la Parroquia de Santa Teresa, a las 19'30 hs el míercoles 7 de octubre. Nos preparamos para la celebración del #Domund de este año. ¡Contamos contigo!



Peregrinación a Javier siguiendo las huellas de Teresa


Del 28 al 30 de septiembre una nutrida representación de miembros de la Delegación de misiones se 
encuentran realizando una peregrinación a Javier, siguiendo los pasos de Santa Teresa visitando las fundaciones de la Santa de Burgos, Valladolid, Segovia y Ávila.

Ante el Cristo de la sonrisa de Javier han rezado por todos los misioneros y los que, desde la retaguardia realizamos actividades de animación y formación misionera.

Realizan con las pilas bien cargadas para disfrutar del octubre misionero que mañana comenzamos celebrando la fiesta de Santa Teresita, patrona de las misiones, a las 20 hs. en la Parroquia de Santa Teresa.

¡Te esperamos!, puedes consultar aquí el listado de las actividades programadas con motivo del DOMUND. 



Programa del octubre misionero en Salamanca #Domund 2015 #yosoyDomund


Mañana comienza el mes de octubre, mes misionero por excelencia, te presentamos el listado de las actividades que desde la Delegación de misiones hemos preparado para celebrar el #DOMUND. 
Siéntete cordialmente invitado a participar y a invitar a otros.
  • Jueves, 1: Apertura del Curso Misionero y Fiesta de Sta. Teresa del Niño Jesús. 20,00 h: Eucaristía, Parroquia de Santa Teresa. (PP. Redentoristas)
1ª Semana (5-11): Oración por las misiones
  • Miércoles, 7: 19,30 h: Oración y adoración por las misiones. Rosario Misionero. Parroquia de Santa Teresa. (PP. Redentoristas)
2ª Semana (12-18): Solidaridad por las misiones
  • Jueves, 15: Sta. Teresa de Jesús, patrona de la diócesis. Fiesta en Alba de Tormes.
  • Jueves, 15: Vigilia de oración misionera. 8,15 h. Capilla de la Universidad Pontificia. (Calle Compañía)
  • Viernes, 16: 17,00 h: Envío a hacer cuestación en las calles. Parroquia de Santa Teresa. (PP. Redentoristas)
  • Domingo, 18: DIA DEL DOMUND.. Eucaristía y colecta en cada parroquia. Mesas petitorias en diferentes lugares de la ciudad. 12,00 h: Eucaristía con la diócesis. Parroquia de Santa Teresa. (PP. Redentoristas).
3ª Semana (19-25): Dolor por las misiones
  • Jueves, 22: Encuentro con mayores en una Residencia de la Ciudad
  • Viernes, 23: 20,00 h: Encuentro con Enfermos y Mayores. Eucaristía. Parroquia de Santa Teresa. (PP. Redentoristas).
4ª Semana (26-31): Vocaciones misioneras
  • Miércoles, 28: 18,00-19,30 h. Inauguración de la Escuela de Voluntarios y Animadores Misioneros (EDVAM). Delegación Diocesana de Misiones (Zamora 50, 1º C).
  • Viernes, 30: 20,30-21,30 h. Mesa redonda y oración vocacional. Parroquia de Santa Teresa. (PP. Redentoristas).
Para más información: 655677808
ompsal@hotmail.com


¡En marcha!


Esta es la foto de familia de las diferentes Delegaciones de misiones de la Región Duero que participaron la semana pasada en las Jornadas anuales que tiene lugar en Dueñas (Palencia). En estas Jornadas de formación y animación misionera, Don Anastasio Gil (director de OMP España) presentó también el DOMUND 2015 que esté año tiene por lema: Misioneros de la Misericordia. Ahora ya de regreso a cada Diócesis retomamos el trabajo diocesano siempre al servicio de la MISIÓN y de nuestros misioneros/as.

EL PROGRAMA "PUEBLO DE DIOS" CON LOS MISIONEROS ESPAÑOLES

Este domingo 20 de septiembre a las 11:30 horas se emitirá el programa "Destino: Misión Kapawi" en Pueblo de Dios por la 2 de TVE

La misión Kapawi está a orillas del rio Pastaza, en el este de Ecuador, en plena selva amazónica. Allí llegaron hace 20 años las religiosas del Corde Iesu y viven y trabajan entre los nativos achuar, pobladoras de esta zona. Obras Misionales Pontificias, desde España, apoya este trabajo misionero.

Monseñor Rafael Cob, misionero burgalés, es el obispo del Vicariato Apostólico de Puyo donde se encuentra la misión de Kapawi. En este programa el equipo del programa "Pueblo de Dios" acompañó a monseñor Cob durante su visita pastoral a esta misión.

Un apasionante viaje, avioneta y canoa fueron necesarias para llegar hasta allí, pero merece la pena conocer la labor de estas misioneras y misioneros que llevan la Palabra de Jesús en los más recónditos rincones de la selva ecuatoriana.

Os dejamos un avance del programa que recordamos se emitirá el domingo a las 11:30 por la 2 de TVE