LISIEUX DE LA PEQUEÑEZ A LA GRANDEZA


LISIEUX,  DE LA PEQUEÑEZ A LA GRANDEZA
Llegar a Lisieux y quedar fuertemente impresionada es todo uno. Los ojos se llenan de grandiosidad, una gran explanada, unos magníficos jardines, una gran basílica, con un hermosísimo interior y una preciosa cripta. Y todo este derroche para honrar a una mujer pequeña, débil, enferma, escondida en un monasterio y que agoto su vida en 24 años, Teresa del Niño Jesus”. 
Una sola respuesta, “los planes, los proyectos, la forma de hacer las cosas Dios, no es la misma que la nuestra”, pero tampoco la forma de ponerse Teresita en las manos de Dios es quizás como la nuestra.
Teresa del Niño Jesus se sabe criatura, un juguetito, pequeña, pero en manos de su creador y Dios como su Señor y creador, la mira con amor y predilección y como con María mirando la humildad de su sierva, puede hacer maravillas.
Precisamente eso es lo que se ve en Lisieux, las maravillas que Dios ha hecho en la vida de Teresita, desde ahí se irradia luz, grandeza, vida para los cinco continentes. Allí se cumple Juan 15, “Unidos a mi daréis mucho fruto”. 
Gracias Teresita, Patrona de las misiones, nuestra querida patrona, porque dejaste que Dios hiciese grandes obras en ti.
Testimonio de Pilar Bazo después de la peregrinación de la Delegación de misiones de Salamanca a Lisieux.